Un nuevo tipo de riqueza; abundancia de tiempo.
¿Tener tiempo nos hace mejores personas? Hoy en día se dice que tener tiempo es el nuevo tipo de riqueza, ahora te explico.
¿Los comportamientos de bondad hacia otros están determinados por cualidades internas en las personas o por el contrario son las circunstancias del entorno las que los activan?
Cuando estamos bajo la presión del tiempo, nos alejamos de la posibilidad de actuar correctamente y de nuestros valores. La presión del tiempo nos genera frustración y emociones negativas y nuestra manera de pensar se vuelve rígida.
Una frase muy gringa el Self-Full, que me encanta, que podemos traducir como “Alguien que no tiene necesidad o dependencia de un apoyo externo. Él mismo es suficiente. Es una persona que valora, aprovecha y no malgasta su tiempo.
Nos hemos enfocado en las cosas equivocadas. Esto se traduce en pérdida de tiempo, y cuando nos damos cuenta repartimos culpas. Enfocarnos en lo que realmente es importante para nosotros, en lo que queremos, en lo que amamos, nunca será una pérdida de tiempo sino una gran inversión. Revisa tu lista de prioridades y dale ese tiempo que se merece a cada uno de los elementos de la lista ¿algo que no esté en la lista? Sí, puedes darle tu tiempo siempre y cuando no te quite tiempo para lo que realmente es para tí importante.
Te voy a dar unas claves que te pueden servir para que tu riqueza, tu tiempo, sea más abundante. Momentos de dicha.
*Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos; no te pierdas el ahora.
Lo material al servicio de tu tiempo, tus relaciones y tu felicidad. Justo así, como te encuentras ahora mismo leyendo este artículo desde tu celular, tu tablet o computadora, debemos de empezar a utilizar estas tecnologías como herramientas para conectarnos de manera positiva con nuestros seres queridos, con el amigo que está lejos, con el familiar que vive en otro país, etc. y no solo para “echar el chisme” sino para comunicarnos realmente y crear una comunicación efectiva que fortalezca esos lazos de amistad o lazos familiares.
La actitud hacia el dinero es importante. Imagínate cómo tratas a tu pareja, y de esa manera como tienes tu relación con tu pareja debe ser tu relación con el dinero. Exacto no dependencia sino libertad, confianza y cuidado. No desgastarse en argumentos vanos, así es, no gastar tu dinero comprando cosas que no necesitas.
Comprar experiencias es más abundante para tu felicidad. Una inversión que realmente va a contribuir a tu felicidad es, por ejemplo, un viaje, una experiencia nueva que te haga generar recuerdos agradables a los cuales en el futuro puedas recurrir y platicarlos con alegría.
Menos es más, consciencia sobre el tiempo. No por permanecer 5 horas en el gimnasio vamos a tener un mejor físico, no por permanecer 3 horas en la iglesia vamos a ser mejores católicos, no por correr por 4 hrs pero a paso flojo y caminando nos vamos a hacer corredores. Si de lo que estamos hablando es que nuestro tiempo vale, entonces aprovechemos al máximo con el tiempo que tengamos o dispongamos para esa actividad, y aprovechar el tiempo al máximo significa hacerlo bien, si vas a hacer ejercicio hazlo bien, si vas a rezar hazlo bien, y verás que al hacerlo bien no necesitarás tanto tiempo.
Te dejo este bonito poema como reflexión, námaste.
Instantes
Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.
Pero ya ven, tengo 85 años...
y sé que me estoy muriendo.

Comentarios
Publicar un comentario