En un mundo adicto a la velocidad, la lentitud es una virtud. ¿Cuántos han tenido que correr para poder llegar a un destino? Vivimos en la cultura del correcaminos en la cultura de la velocidad y la prisa, no nos damos cuenta del enorme daño que todo este multitasking, prisas, distracción velocidad e impaciencia, hace a nuestra salud, a nuestra dieta y a nuestra relaciones, pero también hace daño a nuestra capacidad de pensar. Un día el cuerpo dice “no aguanto más este ritmo” y llega un infarto. Tal vez en una relación en la que no pusiste el tiempo suficiente para estar ahí presente con tu pareja y estuviste absorbido por tu celular y al final la relación terminó mal. Hoy por hoy, alrededor del mundo la gente está ralentizando, ralentizar de manera racional en los momentos oportunos nos hace que vivamos mejor, que comamos mejor, hagamos mejor el amor y tengamos mejores momentos con nuestra familia. El movimiento “Slow” no es hacer las cosas a un paso de tortuga, el credo Slow co...